La Neurociencia de la Gratitud.

¿Qué es lo que te hace aquí y ahora, estar más agradecido?  En verdad, detente a pensar en eso. Si estás teniendo un día complicado y no se to ocurre nada, pues ya tienes una razón más para hacerte esa pregunta.

Hace algún tiempo, la revista The New York Times hizo referencia a un estudio científico en el que encontraron que si no eres capaz de pensar en una razón para estar agradecido, el simple hecho de hacerte la pregunta es lo suficientemente poderoso para cambiar tu química cerebral. Pero la realidad es que SIEMPRE hay razones para estar agradecido.

Así que tomate un momento y piensa en 5 cosas que tengas a tu favor en estos momentos. No tiene que ser algo grande; intenta con “Tengo aire limpio para respirar”, “Tengo piernas para caminar”, “Tengo gente que me ama” o “tengo un lugar en donde dormir hoy”.

Razones para dar gracias.

¿Te estás preguntando por que es importante esto?

La gratitud es un antidepresivo natural. Cuando dedicamos tiempo para preguntarnos porqué estamos agradecidos, ciertos circuitos neuronales se activan. La producción de dopamina y serotonina incrementa y estos neurotransmisores recorren las vías neuronales hacia el centro de “la felicidad” en el cerebro, de manera similar al funcionamiento de muchos antidepresivos. Por consiguiente, practicar la gratitud puede ser una manera natural de crear los mismos efectos que ciertos medicamentos y generar sentimientos de dicha.

“Las Neuronas Que Se Activan Juntas, Se Fortalecen Juntas”

Esto se pone mejor: Entre más estimules estos caminos neuronales a través de la práctica de la gratitud, más se fortalecen y automatizan. El siguiente es un ejemplo a un nivel significativo de la Ley de Hebb (Regla de Hebb), la cual estipula que “Las neuronas que se activan juntas, se fortalecen juntas”. Esto es algo que puedes ver en la vida diaria: Si estás forjando un nuevo camino en el bosque, el primer viaje es el más difícil; pero entre más veces se haga el mismo recorrido, el camino se define más y resulta más sencillo recorrerlo. Tu cerebro funciona de la misma manera: Entre más veces se activa una vía neuronal (neuronas que se activan juntas), menos esfuerzo se requiere para estimularla la próxima vez (se fortalecen juntas).

Es por esto que es de importancia crítica darnos cuenta en donde estamos fijando nuestra atención. Si constantemente estamos viendo lo negativo y buscando problemas, los caminos neuronales de una mentalidad negativa se hacen más fuertes.  Practicar la gratitud puede cambiar nuestra atención para ver lo bueno que está sucediendo, en lugar de buscar problemas que resolver. Con el tiempo, esto estimula al cerebro a buscar consistentemente temas constructivos en nuestras vidas, en vez de destructivos, ayudándonos a regar las flores y no las hierbas malas.

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Si practicar deliberadamente la gratitud no te es familiar, así es como puedes empezar:

  1. Escríbelo

Comienza con este sencillo ejercicio: Escribe las 5 cosas por las que estés más agradecido. Haz un esfuerzo consciente para encontrar las cosas que te traen alegría (o simplemente paz mental). Date cuenta que SIEMPRE hay algo por que estar agradecido en cualquier situación.

  1. Hazlo rutina

Comprométete a  esta práctica durante los próximos 10 días. Hay muchas maneras de hacerlo. Puedes mantener un diario cerca de tu cama y cada noche invertir un minuto para repasar y anotar las cosas que te sacaron una sonrisa a lo largo del día.  O puedes guardar una lista en tu teléfono para escribirlas conforme sucedan.

  1. Medita

La meditación es un ejercicio que nos ayuda a “sacar la basura mental”.  Cuando meditamos, hacemos espacio en nuestra mente al deshacernos del estrés. Esto facilita  sentir gratitud en nuestra vida cotidiana – y volver a “cablear el cerebro” para que encontrar dicha se haga más instintivo.  Si ya eres practicante de la meditación, puedes utilizar unos minutos después de haber terminado para ejercer gratitud.

  1. Repite

La gratitud es como ir a un gimnasio mental: Entrenamiento de fuerza para tus vías neuronales. Entre más practiques sentirte agradecido, más fuertes se hacen esos músculos. Y con el tiempo, los ejercicios que se veían tan complicados se harán cada vez más fáciles de realizar. Solo tienes que continuar yendo al gimnasio.

Si esto te parece como mucho trabajo, intenta dar gracias por cosas diarias: Cada que salgas de la cama y tus pies toquen el piso, simplemente di “gracias”. A la naturaleza le gusta que prestes atención, tanto como al resto de nosotros  y ayuda a que nuestras vidas florezcan como respuesta al reconocimiento que le damos. Como dice el dicho, “Tu mente es como un jardín y tus pensamientos son las semillas. Puedes hacer creer flores, o puedes hacer crecer hierba mala.”

¿Qué tipo de semillas estás plantando? Intenta incorporar la gratitud a tu vida y observa como es que ahora se desarrolla.

Por tu éxito,

Alejandro

 

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